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50 años de Vida Religiosa del Hno. Nelson Terry Pinilla

Vida Consagrada | 16.08.2019

Como Familia Hospitalaria, manifestamos nuestra alegría y gratitud por estos 50 años de Vida Religiosa del Hno. Nelson y expresamos una sincera acción de gracias a Dios Nuestro Señor, a Nuestra Madre María y a Nuestro Padre San Juan de Dios por su vocación religiosa y su misión juandediana.


Nuestra Orden Hospitalaria nace del Evangelio de la misericordia, vivido en plenitud por San Juan de Dios; por eso, justamente lo tenemos como Fundador. Él, en efecto, entendió que la señal más clara de haber pasado de la muerte a la vida es el amor a los hermanos practicado no sólo de palabra, sino con obras y de verdad. La familia religiosa a la que pertenecemos, a petición de los Hermanos, fue aprobada por el Papa San Pío V el 1 de enero de 1572 y es conocida en la Iglesia con el nombre de Orden Hospitlaria de San Juan de Dios. (Constituciones Nº 1)

Desde el inicio de la Orden, se han sumado muchos Hermanos para continuar la obra iniciada por San Juan de Dios. El Hno. Nelson Pinilla es un testimonio valioso de la presencia y la misión de la Orden en el mundo, en la Provincia Meridional San Juan de Ávila y en Chile.

Ser Hermano de San Juan de Dios nos invita a vivir en comunidad. Por eso, la hospitalidad que hemos recibido como don nos compromete a vivir la fraternidad con sencillez; somos agradecidos entre nosotros y nos sentimos solidarios con nuestros hermanos, compartimos nuestras necesidades, aflicciones y alegrías.

Celebramos 50 años de Vida Religiosa del Hno. Nelson. Cincuenta años de entrega generosa en favor de las personas pobres y enfermas al estilo de San Juan de Dios en la familia Hospitalaria. Por eso, la comunidad de Hermanos de la Provincia Meridional manifiesta su alegría y gratitud por estos 50 años de Vida Religiosa. Expresa una sincera acción de Gracias a Dios Nuestro Señor, a Nuestra Madre María y a Nuestro Padre San Juan de Dios por la vocación del Hno. Nelson Pinilla.

Hoy, 16 de agosto, en la capilla de la comunidad religiosa de la Clínica Ntra. Sra. del Carmen, se lleva a cabo la celebración de la Eucaristía junto a Hermanos, familiares, Colaboradores y amigos que se reúnen ante este importante acontecimiento para la Familia Hospitalaria.

Compartimos una entrevista realizada al Hno. Nelson por sus 50 años de vida religiosa.


TÚ SEÑOR, "SERÁS MI CAMINO Y MI LUZ, LA CAUSA DE MI ALEGRÍA"


¿Cómo nace su llamado a la vida consagrada?


Es un sentimiento de buscar para servir a Dios. Comienza cuando empecé los estudios secundarios, donde me sumé al grupo juvenil de la parroquia de Ntra. Sra. de La Asunción, de los “Padres Merinol”, en la ciudad de Concepción, Chile. La formación que entregaban, y las acciones que realizábamos para ayudar a los pobres y enfermos fue lo que me motivó a buscar algo que me permitiera servir a los demás. Esto sucedió en los años 60.


¿Por qué eligió ser hermano hospitalario? 


En primer lugar, Intenté ingresar a los Padres Merinol pero, por norma, ellos no recibían personas nativas de Chile. Entonces, me entregaron una lista de congregaciones que existían en Concepción, donde figuraban los padres Capuchinos. Me puse en contacto con ellos y fui conocer la comunidad religiosa. Finalmente ingresé y permanecí unos años con ellos. En esa experiencia, me di cuenta que el llamado era distinto. Un día, el superior de la casa me pidió limpiar la biblioteca, y al abrir un libro, cayó una estampa de San Juan de Dios en la que invitaba a los jóvenes a conocer la vida hospitalaria. Ahí, con la ayuda de mi director espiritual y otro sacerdote de la misma Orden Capuchina, me ayudaron y me animaron a que siguiera la inquietud que llevaba dentro de mí, la cual que era servir a los enfermos.


¿Recuerda la reacción que tuvo su familia al comentarle su decisión de entrar a la vida religiosa?


Mi padre era miembro de Carabineros de Chile, y por lo mismo siempre quiso que siguiera una carrera en las fuerzas armadas. Para cuando le comenté mi deseo de ser religioso, se opuso dado que no quería ver a su hijo como “sirviente”. Mi madre, por el contrario, adoptó una actitud de respetar la decisión que había tomado. Al final, mi padre cedió y me dejó en libertad a que decidiera mi futuro.


¿Durante estos 50 años que lleva como consagrado, nos podría comentar algún acontecimiento o anécdota que recuerde y que le haya marcado durante estos años?


Lo que me marcó durante estos años… Recuerdo que siendo escolástico; estaba trabajando en la Clínica del Carmen. Sucedió que una mañana me encontraba muy desanimado al ver a los enfermos y pensaba que, por mi elección, toda mi vida estaría atendiendo a estas personas, pensé que hasta yo mismo podría enfermarme y por lo tanto me desanimaba el continuar…  En ese momento apareció un paciente y me dijo: “Hermano, ¡qué haríamos nosotros sin ustedes!” Hasta ahí llegó mi dilema, y seguí animado para continuar en la Orden hasta el día de hoy. Desde entonces renové mi elección de servir cada día a las personas que sufren. Pensé que siempre valía le pena continuar adelante con mi vocación de Hermano de San Juan de Dios.


¿Cuál es el significado que le da a su perseverancia durante estos 50 años?


Creo y estoy convencido que vale la pena ser Hermano Hospitalario, para estar día tras día al servicio de las personas enfermas y necesitadas. Hasta hoy, pido a Dios seguir hasta el fin este camino de servicio al necesitado.


¿Algún mensaje que desee transmitir a los hermanos, colaboradores y pacientes?


Que verdaderamente bebamos y vivamos el Espíritu de San juan de Dios. Para mí hay un lema que nos debe distinguir hoy día: “Caridad y Hospitalidad antigua con medios modernos”.


¿Cómo ve el futuro de la Orden en América Latina?


Lamentablemente siento que la Orden se ha alejado de los principios de San Juan de Dios, de lo que nos pide el Evangelio, que vivamos en el mundo, pero sin ser del mundo.


¿Usted desea agregar algo más?


Quiero agradecer a todos los hermanos, especialmente a los formadores que me ayudaron de una u otra manera a hacer y vivir como verdadero Hermano Hospitalario. También a mi familia, especialmente a mi hermana Rosa Pinilla, que siempre me ha acompañado en este camino que un día elegí.




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Esta entrevista la realizó HIAG en Santiago de Chile, en la Comunidad Religiosa Clínica Ntra. Sra. del Carmen, el 16 de agosto de 2019.




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