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Ver, juzgar, actuar y celebrar: reconfiguración de la Orden Hospitalaria en América Latina

Curia Provincial | 19.05.2017

Bajo el lema ´Vivir la Hospitalidad con esperanza y audacia', compartimos los documentos de trabajo que conciernen a la reconfiguración de la Orden en nuestra región.

Ver, juzgar, actuar y celebrar: reconfiguración de la Orden Hospitalaria en América Latina


OBJETIVO GENERAL

Facilitar procesos alternativos de renovación, caracterizados por la humanización y la salida misionera; mediante una reflexión personal y comunitaria, y la proyección de experiencias de vida que orienten a un nuevo futuro de nuestras comunidades y obras apostólicas.


CRITERIOS

- La contextualización eclesial, en el pontificado del Papa Francisco y las experiencias del Año de la Misericordia.
- La inspiración de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium
- El discernimiento sobre la novedad del Espíritu.
- La reflexión sobre las experiencias.
- La relación de la pertenencia institucional con el carisma de la Hospitalidad.


JUSTIFICACIÓN

1. El fenómeno de la reestructuración se ha generalizado en los últimos años, hasta el punto que prácticamente no hay comunidad religiosa que no lo esté asumiendo, tanto a nivel mundial como latinoamericano.

2. En la mayoría de los casos, la reestructuración ha tenido que ver con la configuración de provincias u otras circunscripciones y ha estado motivada por la supervivencia, a causa de la disminución cada vez más alarmante de las vocaciones, el envejecimiento de miembros de las comunidades y las salidas de pocos o muchos de los mismos. Este tipo de urgencias ha originado procesos a veces precipitados, mecánicos y traumatizantes, que han sido animados, no pocas veces, de manera más programática que carismática.

3. Al mismo tiempo, se han logrado experiencias revitalizadoras, gracias a procesos reflexionados y evaluados, y a métodos participativos e inclusivos. De esta manera han llegado a ser respuesta a necesidades nuevas, instrumento de renovación y camino de sintonía con un mundo globalizado y con propuestas socio-culturales de sinergia y optimización.

4. Hasta el momento, las lecciones positivas y negativas de estos procesos han sido asimiladas al interior de las congregaciones religiosas, ad intra, en general sin socialización ad extra, en beneficio de aprendizajes, por ejemplo, inter-congregacionales.

5. Los actuales tiempos, de los 50 años del Concilio y del pontificado del Papa Francisco, están planteando llamados nuevos, que deben responder a problemáticas que tienen que ver con la relación entre carisma y estructuras, evangelización e instituciones, espiritualidad y religiones confesionales, la crisis institucional de la Iglesia católica, etc. Las respuestas nuevas exigen procesos de re-significación eclesial, de hermenéutica carismática y de refundación institucional.


FUNDAMENTACIÓN

1. Reino de Dios y signos de los tiempos: al hablar de la prioridad de Reino, que Lucas relaciona con las circunstancias controversiales de la prueba, y hasta de la división, en los ambientes familiares (cf. Lc 12,49-53), el Evangelio insiste en la urgencia de interpretar los signos de los tiempos: “Si saben distinguir el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo es que no saben distinguir el tiempo presente? ¿Por qué no disciernen por ustedes mismos lo que es conveniente?” (Lc 13,56-57).

Jesús mismo asegura que su misión está en función del Reino: "para esto he sido enviado" (Lc 4,43). “Cristo, en cuanto evangelizador, anuncia ante todo un reino, el Reino de Dios, tan importante que, en relación a él, todo se convierte en "lo demás", que es dado por añadidura. Solamente el Reino es pues absoluto y todo el resto es relativo” (EN 8). Tanto es así que: “No hay evangelización verdadera mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el Reino, el misterio de Jesús de Nazareth, Hijo de Dios” (VD 98); y todo esfuerzo de renovación ha de “alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con las Palabra de Dios y con el designio de salvación” (EN 19).

2. Reino, Palabra y Vida Consagrada: siendo Jesús de Nazareth el rostro de la Palabra, hay una estrecha relación entre ésta y el Reino de Dios, hasta el punto de que su anuncio tiene como contenido el Reino (cf. Mc 1,14-15), que es la persona misma de Jesús (cf. VD 93); y una relación, también estrecha, entre Palabra, Reino y Vida Consagrada. Ésta “nace de la escucha de la Palabra de Dios y acoge el Evangelio como su norma de vida”; así, se convierte “en exégesis viva de la Palabra de Dios”, gracias a que el mismo Espíritu que inspiró las Escrituras es el que “ha iluminado con luz nueva la Palabra de Dios a las Fundadoras y los Fundadores. De ella ha brotado cada carisma y de ella quiere ser expresión cada regla, dando origen a itinerarios de vida cristiana marcados por la radicalidad evangélica” (VD 83), al servicio del Reino.

3. Fidelidad creativa y estructuras: en función de la meta final del Reino, la Iglesia ha invitado a las comunidades religiosas a una “fidelidad creativa”, que las lleve a “reproducir con valor la audacia, la creatividad y la santidad de sus Fundadoras y Fundadores como respuesta a los signos de los tiempos que surgen en el mundo de hoy”. Esta invitación es una llamada a “cultivar una fidelidad dinámica a la propia misión, adaptando sus formas, cuando es necesario, a las nuevas situaciones y a las diversas necesidades, en plena docilidad a la inspiración divina y al discernimiento eclesial” (VC 37).

De ahí que las religiosas y los religiosos, junto con todos los otros agentes de evangelización, deben ser los primeros en recordar que: “Cuentan más las personas que las estructuras, aunque éstas sean en cierto modo, necesarias. Tales estructuras han de ser sencillas, ágiles, sólo las indispensables, de forma que no agobien, sino que ayuden y faciliten el trabajo pastoral; por otra parte, han de ser eficaces, según las exigencias de los tiempos actuales. Es importante aprovechar todas las técnicas modernas para la evangelización, pero evitando una burocratización excesiva, la multiplicación de viajes y reuniones, así como el empleo innecesario de personas, tiempo y recursos económicos que podrían destinarse más bien a la acción directa del anuncio evangélico y a la atención a los necesitados. Las estructuras y organizaciones, así como el estilo de vida eclesial, han de reflejar siempre el rostro sencillo de América Latina para facilitar un mayor acercamiento a las masas desheredadas, a los indígenas, a los emigrantes y desplazados, a los obreros, a los marginados, a los enfermos, y, en general, a los que sufren, es decir, a todos aquellos que son o han de constituir el objetivo de vuestra opción preferencial (cf. Ecclesia in America, 58)” (Discurso de Juan Pablo II a la Comisión Pontificia para América Latina, 27 de marzo de 2003).

4. Estructuras y creación: las estructuras como instrumentos de realización de la persona humana, de su dimensión comunitaria y de su proyección, deben estar en armonía también con la naturaleza: “Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en «los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad». El auténtico desarrollo humano posee un carácter moral y supone el pleno respeto a la persona humana, pero también debe prestar atención al mundo natural y «tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su mutua conexión en un sistema ordenado». Por lo tanto, la capacidad de transformar la realidad que tiene el ser humano debe desarrollarse sobre la base de la donación originaria de las cosas por parte de Dios” (LS 5).

5. Persona humana y misión eclesial: el Papa Francisco, en Evangelii Gaudium, reafirma la primacía de la persona humana en la sociedad y en la evangelización, reconociendo la importancia de las estructuras, pero pidiendo que éstas se aligeren en función de la evangelización, que pretende precisamente la dignificación de la persona humana y la instauración del Reino: “Hay estructuras eclesiales que pueden llegar a condicionar un dinamismo evangelizador; igualmente las buenas estructuras sirven cuando hay una vida que las anima, las sostiene y las juzga. Sin vida nueva y autentico espíritu evangélico, sin ‘fidelidad de la Iglesia a la propia vocación’, cualquier estructura nueva se corrompe en poco tiempo” (26).

A partir de allí, el Papa recuerda que la Iglesia, y toda institución que la compone, deben estar en función de la salida misionera, “paradigma de toda obra de la Iglesia”: “Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo… Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades” (49). Sin olvidar la “intimidad itinerante”, repite Francisco: “Fiel al modelo del Maestro, es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo” (23).


METODOLOGÍA

Ver, juzgar, actuar y celebrar. 



DOCUMENTOS DE TRABAJO







Además:


- Entrada de la Virgen de Guadalupe con gran participación del Psicopedagógico
- Encuentro de Cooperación y Solidaridad en México
- Semana Misionera Hospitalaria 2017
- Formación para kinesiólogos y terapistas ocupacionales en Hurlingham
- Maratón San Juan de Dios 2017