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Fiesta de San Juan de Dios: encontrémonos como Familia Hospitalaria unidos en la Misión y abiertos a las necesidades de quienes sufren

Curia Provincial | 07.03.2018

Compartimos el mensaje y el saludo fraternal del Superior Provincial Hno. Erik Castillo con motivo de celebrar el 8 de marzo la solemnidad del santo fundador de la Orden Hospitalaria.

Fiesta de San Juan de Dios: encontrémonos como Familia Hospitalaria unidos en la Misión y abiertos a las necesidades de quienes sufren

MENSAJE SOLEMNIDAD DE SAN JUAN DE DIOS 2018


Queridos Hermanos y Colaboradores:

Les escribo este mensaje desde la ciudad de Sucre, lugar donde la Orden lleva a cabo la misión de la Iglesia desde hace muchos años. Junto a esta comunidad hospitalaria celebramos, como todos ustedes, esta solemnidad en honor a nuestro patrono.

Somos la familia hospitalaria que vive y desarrolla una tarea muy noble en la sociedad: acompañar, desde la fe en Jesucristo, a quien sufre.

Cada año recibimos una invitación -impresa o digital- para participar en esta fiesta dedicada a nuestro fundador. En ella se destaca la celebración de una acción fundamental para nosotros: la misa. Es una gran posibilidad para encontrarnos hermanos, colaboradores, pacientes, familiares y vecinos.  Este encuentro nos permite hacer memoria, dar gracias a Dios, y mirar el futuro con esperanza y audacia. Estas palabras que les dedico, quieren se extensión de lo que acontece en cada Eucaristía.

En el año 1576, llegaron al continente americano los primeros hermanos hospitalarios. Fueron recibidos en la ciudad de Cartagena de Indias, hoy Colombia. Desde entonces se adentraron en estas tierras con la misión de transmitir el legado de San Juan de Dios: La Hospitalidad. Rápidamente la obra se extendió, por eso en 1620 todos los hospitales de América Latina y el Caribe fueron reunidos en un “Comisariado General”. El comisariado general fue una estructura organizacional adoptada por la Iglesia en esa época. Ese modo de ordenamiento fue coordinado por un hermano llamado Fr. Francisco López. Con la mayor extensión de hospitales de la Orden en la región, en 1633 se constituyeron tres comisariados generales. Con el correr del tiempo se establecieron delegaciones y vice-provincias hasta llegar a nuestra organización actual en provincias. Hoy nos encontramos, como hace muchos años, transitando un proceso de reconfiguración como región de América Latina y el Caribe. Las estructuras cambian, la identidad permanece. Las tareas cambian,  la misión de asistir a los pobres, enfermos y personas vulnerables persiste.

Es valioso en esta fiesta dar gracias a Dios por la vida de San Juan de Dios, por nuestra historia y por la vida de todos ustedes. Es importante tener presente que cada estructura de nuestro centro está formada por personas, y somos las personas que con nuestras actitudes, palabras y acciones continuamos transmitiendo el carisma hospitalario.

Nuestras estructuras, proyectos y procesos tienen sentido para nosotros, cuando las personas que somos parte de ellas estamos convencidas que los valores transmitidos por San Juan de Dios son una clave fundamental para acompañar a quien sufre; y por eso elegimos cada día, aplicarlas en la relación con los demás. Esto es un modo concreto de manifestar nuestra identidad hospitalaria.

Quienes trabajamos en el ámbito de la salud, habitualmente entramos en relación directa o indirecta con los pacientes y sus familiares, procuramos cuidarlos cada día, escuchamos sus necesidades; entramos en contacto con todas sus dimensiones. Nuestra tarea nos exige manifestar respeto, calidad y también  “ternura” y “sensibilidad”, cuatro notas de lo que implica la acogida cordial.

Lo que nos permitirá conservar nuestra identidad y auténtica misión hacia el futuro, será la referencia fundamental a la vida y escritos de San Juan de Dios, a la tradición de la Orden y la apertura constante a la cultura actual.

Animarnos a enfrentar nuevos horizontes implica conservar siempre como centro de nuestra atención la preocupación y cuidado de las personas, procurando armonizar la humanización y la técnica.

La solemnidad de San Juan de Dios, nos permite cada año recordar, actualizar y “volver a ordenar” el por qué y el para qué de nuestra existencia. Existimos para mostrar el rostro de Dios a las personas que sufren; y aunque, muchas veces, no pronunciamos la palabra Dios, ni tampoco lo consideramos del todo, con nuestras actitudes, palabras y gestos, hacemos presente el Evangelio de la misericordia al estilo de San Juan de Dios.

Un saludo fraterno a todos ustedes. Por favor, hagan extensivo este mensaje a sus familiares y seres queridos.


Hno. Erik Castillo
Superior Provincial






Además:


- Boletín informativo "Experiencia de Hospitalidad"
- Difusión de la misión de la Orden Hospitalaria
- Presentación del libro: "Postura y biomecánica del paciente neurológico: un enfoque teórico práctico"
- Luján: retiro espiritual de Pastoral de la Salud
- 11° aniversario del Voluntariado de Salud Bucal