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COVID-19: Estado de situación en las Casas de la Orden Hospitalaria - Nueva carta del Superior General

Curia General | Hno. Jesús Etayo, Superior General | 31.07.2020

El Hno. Jesús Etayo comparte una nuevo informe sobre la situación de las Casas de la Orden en relación a la pandemia de coronavirus.


Roma, 31 de julio de 2020

COVID – 19 (8)

A todos los Hermanos y Colaboradores, miembros de la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios

Apreciados todos/as,

Me dirijo de nuevo a todos vosotros en relación a la pandemia del coronavirus que desde el inicio del año está afectando paulatinamente a todos los continentes y a todos los países del mundo, con algunas diferencias, pero con importantes consecuencias para todos en el ámbito de la salud, de la economía y de la vida social, psicológica y espiritual en general.

Los contagios del covid-19 siguen aumentando cada vez más y el número es cada vez mayor: a día de hoy son prácticamente 17 millones de personas contagiadas en todo el mundo, de las que más de 660.000 han fallecido. Estados Unidos, Brasil y la India son los países con más casos positivos. Junto a ellos siguen siedo muy golpeados por la pandemia algunos países de América Latina, como México, Perú, Chile, Argentina y Bolivia. Esperamos que en los próximos meses baje la incidencia y la fuerza del virus en estos países, ahora tan golpeados.

En África hasta la fecha el impacto no ha sido muy fuerte, pero poco a poco van creciendo los contagios, sobre todo en Sudafrica y algunos otros países. Por el momento en los países donde está presente la Orden, la situación está relativamente controlada y en nuestros Centros de África apenas hemos tenido casos positivos.

En Europa y en países como China, Corea, Australia y otros, que pasaron los momentos difíciles al inicio de la pandemia, la situación está mejor, si bien se suceden los brotes de nuevos contagios, que invitan a todos a ser muy prudentes y a mantener todas las medidas de prevención, incluso volviendo a medidas más restrictivas de nuevo. En algunos lugares los nuevos brotes de contagios está costando controlarlos más e incluso se habla de la posibilidad de nuevas oleadas en los meses venideros. En definitiva todos tenemos claro que hasta que exista una vacuna eficaz deberemos acostumbrarnos a convivir con el virus.

En relación al impacto del covid-19 en la Orden, el foco principal sigue estando en estos momentos en América, especialmente del Sur, al igual que en mi última comunicación. Algunas Casas han pasado o están pasando por momentos difíciles. Concretamente en nuestras Obras de Latinoamérica los últimos datos que tenemos son los siguientes: 330 Colaboradores contagiados, uno de ellos fallecido; 779 pacientes positivos al virus con 21 fallecidos y 3 Hermanos positivos, uno de ellos hospitalizado.

En cuanto a los Hermanos de la Orden y teniendo en cuenta los datos indicados antes, hasta el este momento han sido 51 los religiosos contagiados, (cinco fallecidos, como informé en las comunicaciones anteriores) y 43 se han recuperado satisfactoriamente.

El número de Colaboradores que han dado positivo al test del coronavirus, además de lo dicho para América Latina, en el momento actual hay algunos más en los otros continentes, pero la incidencia es muy pequeña por el momento. De todas formas en el conjunto, desde el inicio, más de 1000 Colaboradores se han contagiado, falleciendo tres, como ya informamos.

Es dificil calcular con exactitud el número de personas contagiadas por coronavirus que han ingresado en nuestros hospitales y aquellas que han sido positivas al virus en nuestros centros residenciales y sociales. Sin embargo, hasta el día de hoy han sido atendidos en nuestras Casas alrededor de 5000 pacientes positivos, de los que han fallecido entorno a 500. Recemos todos al Señor por los miembros de nuestra Familia Hospitalaria afectados por el virus, por todos los pacientes de nuestros Centros y por todas las personas que en todo el mundo están sufriendo los efectos de la pandemia.

Estos son los datos de la pandemia y el impacto en el mundo y en la Orden. Como decía, no sabemos como seguirá evolucionando, pero es claro que seguirá conviviendo con nosotros, al menos hasta la existencia de una vacuna eficaz. Es verdad que poco a poco vamos conociendo y aprendiendo más cosas del virus, lo que nos permite prepararnos mejor para controlarlo y afrontarlo, aunque no todos los países cuentan con los mismos medios. De hecho la pandemia esta atacando fuertemente la economía mundial y en concreto la de muchos países, de por sí ya en situación difícil, lo cual está produciendo muchos otros elementos nocivos en términos de salud física y psicológica, de desempleo, pobreza, hambre y otras enfermedades que no se atienden adecuadamente por causa del covid-19. En este sentido hablaba en mi anterior comunicación de la “nueva normalidad”, algo a lo que hemos de acostumbrarnos y que desde luego tiene poco que ver con la normalidad que vivíamos antes.

El tiempo va pasando y la pandemia sigue impactando y golpeando. Es normal que crezca la incertidumbre y en ocasiones el pesimismo ante los hechos que se suceden, incluidas las decisiones y actuaciones poco educativas de algunos políticos, que todos hemos podido conocer por los medios de comunicación social. Por eso más que nunca, en estos momentos es importante seguir llamando a todos, especialmente a los jóvenes, a la responsabilidad, la generosidad y la solidaridad con quienes son contagiados, con quienes son población de mayor riesgo, como las personas mayores, enfermas, excluidos y maginados, con quienes más directamente sufren las consecuencias de la pandemia por la pérdida del empleo y cualquier otra circunstancia social, psicológica y espiritual.

Dado que la pandemia sigue creciendo con fuerza, reitero que la mejor garantía para afrontar esta situación es la hospitalidad. Nuestra Familia Hospitalaria de San Juan de Dios, vivimos una emergencia carismática, en la que hemos de dar lo mejor de nosotros mismos al servicio de los pobres, enfermos y necesitados, primero durante la crisis sanitaria, pero también durante la crisis económica y social que continúan y que muchas veces conviven al mismo tiempo. Se que la Orden está haciendo un gran esfuerzo y está dando una adecuada respuesta carismática a esta emergencia, en todos los lugares donde está presente. Por eso deseo una vez más agradecer a todas las personas que formamos la Familia de San Juan de Dios, el empeño y el servicio que estáis realizando a favor de las personas víctimas del covid-19, haciendo viva y patente la hospitalidad del buen samaritano, que nos legó San Juan de Dios, nuestro Fundador.

Los efectos del coronavirus siguen teniendo un impacto importante en la dinámica y en la vida de la Orden. La movilidad es muy reducida de momento y solo de forma telemática y virtual podemos realizar algunas de las acciones programadas, tanto a nivel de la Curia General como de las Curias Provinciales. En principio, solo en Europa es posible moverse relativamente y de hecho hemos podido realizar alguna reunión presencial. No obstante veremos si en los próximos meses seguirá siendo posible o no, según la evolución de los brotes del virus.

Hace unos días los miembros del Definitorio General tuvimos un encuentro virtual para tratar algunos temas e informar de la situación actual en las distintas regiones de la Orden. Entre otras cosas, y dado que se ha tenido que cancelar la Asamblea de Superiores Provinciales prevista en Roma para la primera semana de octubre, aprobamos organizar encuentros del Consejo General con los Superiores Provinciales por regiones, con el fin de trabajar algunos temas previstos y presentar algunos documentos para su implementación en las Provincias y Delegaciones. Algunos documentos se irán mandando próximamente para su estudio y lectura por parte de los Superiores Provinciales. En la primera quincena de septiembre se enviará la convocatoria por escrito. Dichos encuentros serán virtuales y se realizarán en la primera quincena de octubre. Solamente y si la pandemia lo permite, se hará presencial el encuentro de la región de Europa. También se acordó intentar realizar virtualmente la mayor parte posible de reuniones de Comisiones Generales y Regionales programadas para este año. El resto de actividades presenciales, permanecerán canceladas, mientras no se permita la movilidad.

Concluyo en esta ocasión con unas palabras de la Carta titulada “Cuidémonos los unos a los otros como Cuida de nosotros el Dios Salvador”, dirigida a todas las religiosas y religiosos del mundo por la Hna. Jolanta Kafka, RMI, Presidenta UiSG y el P. Arturo Sosa, sj. Presidente de la USG, el 29 de junio de 2020:

“El señor Jesús ha prometido estar con nosotros cada día hasta el final de la historia y nos ha dado su espíritu que nos recuerda todo lo que él ha aprendido del Padre y nos ha transmitido a nosotros, sus seguidores.

Como vida religiosa estamos llamados a testimoniar la ternura de Dios que, en Jesús, cuida de todos los seres humanos; estamos llamados a cuidar la vida de los descartados, que esta pandemia ha multiplicado de forma exponencial como consecuencia de las estructuras injustas de nuestro mundo, incapaces de situar a los seres humanos y el bien común en el centro de las decisiones políticas locales, nacionales o mundiales.

Estamos llamados a cuidar el presente y el futuro de la humanidad, en sus relaciones con el ambiente, acompañando a los jóvenes y aprendiendo de ellos, para renovar el sentido de nuestra vida y misión como personas consagradas.

Ante tanta negligencia, puesta en evidencia por la pandemia, como vida religiosa queremos poner en marcha procesos que nos lleven a una cultura del cuidado, a través del diálogo profundo con nuestros compañeros y compañeras en la misión porque, con máximo respeto por la conciencia y la vocación de cada uno, se genere un ambiente de discernimiento que pueda iluminar la programación apostólica y pueda contribuir a la misión de reconciliar todas las cosas en Cristo. Cuidar y dejarse cuidar para crecer como vida religiosa en una dimensión universal”.

En este tiempo de pandemia proclamemos la cultura del cuidado de todos, especialmente de los más débiles y vulnerables, para que siga reinando la esperanza y la confianza que nos ofrece siempre el Dios de la Vida. ¡Cuídemonos los unos a los otros, con la ternura y la hospitalidad con la que Dios nos cuida!

Unidos en la hospitalidad y en la oración, recibid mi saludo fraterno.

Hno. Jesús Etayo
Superior General






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