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Construyendo entre todos nuestra Escuela de Hospitalidad

Formación Permanente | 23.11.2010

Del 19 al 21 de noviembre, finalizados los ejercicios espirituales anuales de los Hermanos de nuestra Provincia, se desarrollaron en Sucre, Bolivia, las Jornadas de Formación Permanente para Hermanos y Colaboradores. Este año, si bien no fue un encuentro de formación, sí fue una experiencia de vida orientada a que todos los participantes aportaran ideas para el proyecto de nuestra Escuela de Hospitalidad.


La Escuela de Hospitalidad de la Provincia es un proyecto que impulsa la difusión del valor más promovido por la Orden: La Hospitalidad. Se intenta seguir e incorporar los pasos de nuestro santo fundador; quien a partir de su encuentro con Jesús, hizo de ésta, el pilar de su vida. Fue así cómo el carisma de la Hospitalidad pasó a ser uno de los frutos de la Iglesia para todo el mundo.

Hoy, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios se encuentra motivada por diferentes aspectos a fundar y poner en funcionamiento esta “Escuela”. El contexto en que se realiza este proyecto está caracterizado por algunas circunstancias tales como la disminución de la cantidad de hermanos activos en sus funciones y una cultura actual con valores confusos, que nos obliga a replantearnos cómo y de qué forma llevamos adelante nuestras tareas, en los distintos Centros.

Esta situación plantea la necesidad, y esto fue puesto de manifiesto durante este encuentro, de contar con Colaboradores que no solo actúen como “trabajadores”, ofreciendo su labor solo a cambio de su retribución económica; sino de quienes hacen su trabajo siempre con un valor agregado, que, si se quiere, no está exigido contractualmente. Ese plus es la manifestación de la comprensión de la situación del otro al que asistimos: es el poder pensar, aunque sea un instante, en su estado y es vivenciar, tal cual lo hizo Juan Ciudad en su tiempo, la realidad de los enfermos.

Ensimismarnos en la actualidad con esta realidad que vivió este hombre santo, nos impulsa a acoger al otro y servirle en sus necesidades, tanto físicas como emocionales y espirituales.

A los participantes del encuentro de Formación, se los animó a rememorar la realidad social y el contexto histórico de un hombre aparentemente común; que a partir de su encuentro con Dios puso su vida al Servicio de los enfermos, soportando y enfrentando todo lo que ello le significaba para el momento en que estaba viviendo. Además, casi después de quinientos años, se nos invito a reflexionar sobre la actualidad social, económica y espiritual que se vive en cada uno de los Centros en donde trabajamos y en cuales aspectos de esa realidad se transforman en necesidades que tanto Hermanos como Colaboradores, debemos replantearnos a la hora de asistir al otro.


Utilizando escenas de “Mar Adentro” y “La Escafandra y la Mariposa”, películas que cuentan casos reales y textos del libro de Espiritualidad de los Hermanos, se propuso profundizar en varios aspectos de la humanización en la medicina y en ésta como fruto de la Hospitalidad.

Con este taller se propuso identificar, a través de lo que acontecía a los personajes centrales de las películas, algunas reacciones y emociones que se presentan en el encuentro con el otro. A través del análisis de los textos y las escenas se logró diferenciar momentos en los que la Hospitalidad estaba presente de forma clara y precisa, de aquellos en los que individualidad y el cuidado por la persona del otro era reemplazadas por necesidades personales, entendimientos egocéntricos y falsas filosofías predeterminadas, de quienes rodeaban a los enfermos.

Por otro lado, se intentó reflexionar durante este taller acerca de la compresión, el respeto por la autonomía, la sensibilidad hacia quienes nos rodean y, una vez más, la Hospitalidad como virtud que encierra otros tantos conceptos, como la misericordia, la caridad y la libertad.

También, se puso de manifiesto a través de otras dinámicas la necesidad de un trabajo personal, es decir, de conocernos para poder ayudar más eficazmente al otro. Se facilitaron herramientas para conocer cuáles son fortalezas y debilidades propias, con el objetivo de poder conocer nuestra persona lo mejor posible, cuidar todo lo bueno que tenemos, e intentar cambiar las faltas o al menos, procurar con ellas no perjudicar a nadie.

Se invitó a pensar en la vida de todos los que formamos parte de la Orden, como lo más preciado y valioso que Dios nos ha dado para poner en práctica la Hospitalidad. A través de un ejercicio, se intentó ver en cada una de las personas necesitadas, el rostro de nuestros seres más queridos, para poder entregarles nuestra vida, sin ningún egoísmo.

Una mezcla de emociones muy fuertes se vivenciaron durante estos tres días, donde el compañerismo y la alegría han primado en todo momento, y donde la sensibilidad se ha manifestado hasta las lagrimas.

La buena predisposición de todos los asistentes al encuentro, tanto en la participación en las actividades como en la convocatoria a colaborar y ser parte de un proyecto que sigue en construcción, permitió rescatar todos los aportes hechos para enriquecer la Escuela de Hospitalidad.

Nuestra Provincia, durante estos días en Sucre, se ha unido y ha hecho de esa unión el motivo de un festejo y una celebración en agradecimiento a Dios por contar con tantas personas con actitud hospitalaria y ha dado un paso importante hacia el futuro, en el que la responsabilidad, la calidad, el respeto y la espiritualidad serán los valores constantes y sobresalientes de nuestro trabajo cotidiano.



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