>

Novedades

 

Formar un río de Hospitalidad

Formación Permanente | 24.11.2010

Reproducimos a continuación, la carta enviada por el Superior General Hno. Donatus Forkan a nuestro Superior Provincial Hno. Luis Mojica Paz, con motivo del reciente encuentro de Hermanos y Colaboradores celebrado en Sucre.

Formar un río de Hospitalidad

Roma, martes 16 de noviembre de 2010

Querido Hermano Luis,

Me alegra mucho saber del encuentro de formación permanente de Hermanos y Colaboradores que se celebrará del 19 al 21 de noviembre. Es un gran placer enviar, a ti y a todos los participantes, un saludo caluroso, junto con mis mejores deseos de éxito para el encuentro, que espero será fructífero.

La granada como símbolo de nuestra Familia

La Orden se considera a sí misma como una Familia, la Familia de San Juan de Dios. Nuestra Familia está asumiendo con una rapidez cada vez mayor la realidad del símbolo que la representa, es decir, la granada. La gran variedad de semillas que contiene la Granada es una bella imagen de la Familia de San Juan de Dios, que contiene a muchas personas con distintos orígenes, creencias religiosas y profesiones – todas unidas por la misma misión, para ofrecer sanación y esperanza a la humanidad que sufre. Sin embargo, son estas diferencias las que caracterizan a la granada y constituyen su riqueza. Cuando la granada está madura, se abre, brindando la oportunidad de vida y de vivir por los demás. De la misma manera, la Hospitalidad Juandediana, nuestro carisma, es una acción de generosidad y un don de sí mismo. Es esto lo que caracteriza a la Hospitalidad juandediana, que es una experiencia vivificadora, tanto para los que dan como para los que reciben.

Unidos en la misión

Vuestro encuentro se celebra en un momento de grandes cambios en la sociedad y de desafíos para vuestra Provincia. Es un momento de cambios y desafíos también para la Iglesia y para nuestra Orden. Pero también es un momento de oportunidades que se nos presentan y que debemos aprovechar para llevar adelante la misión de la Orden, la obra de San Juan de Dios, lo que requerirá unidad en nuestros propósitos y esfuerzos conjuntos, además de una gran sinergia de entusiasmo y compromiso por parte de todos los miembros de la Familia. Los miembros de la Familia de San Juan de Dios deben aprovechar las energías, utilizar plenamente sus habilidades profesionales, aprender de la experiencia y de la espiritualidad que constituyen nuestro rico legado como Familia y que se remonta al mismo Juan de Dios, para forjar juntos nuestro futuro.

Venimos de orígenes y lugares diferentes, y quizás lo sean también nuestras motivaciones. Los Colaboradores viven en la sociedad, solos o con sus familias, y tienen sus responsabilidades familiares. La realidad motiva al Colaborador a trabajar con ahínco para ganar dinero y poder cumplir sus responsabilidades, pero esto no significa que no esté también fuertemente motivado a ofrecer un servicio óptimo, de la mejor manera que le sea posible, para ayudar a sus hermanos y hermanas que sufren, según el espíritu y el estilo de San Juan de Dios. De hecho, podríamos decir que la experiencia de su propio “hogar” le da una sensibilidad e intuición especial en cuanto a la realidad de la vida, que no es nada fácil, y también en cuanto a la necesidad psicológica de amor, respeto y aceptación que tienen los usuarios de nuestros servicios.

Por otra parte, los Hermanos, lo han abandonado todo para seguir a Jesucristo pobre, casto y hospitalario. Podríamos decir que su profesión por excelencia es la religión, no tanto en cuanto a observar y cumplir las normas y reglamentos, sino en cuanto a estar unidos en el amor, la mente y el corazón como comunidad, totalmente dedicados al seguimiento radical de nuestro hermano Jesucristo, que es el alfa y el omega de nuestras vidas. Sólo una cosa es realmente importante para el Hermano religioso: estar unidos con Jesucristo por el amor y hacer Su voluntad.

Formar un río de Hospitalidad

El Colaborador y el Hermano se unen para formar un gran río de la Hospitalidad, que fluye profundo, purifica, da nueva vida y permite el crecimiento y el desarrollo de la comunidad individual como el de la más amplia. Este enlace entre Hermanos y Colaboradores no pretende sólo proporcionar otro servicio social, ya que su fuerza y su motivación está en el hecho de que juntos están realizando una tarea de Iglesia, es decir, servir a los enfermos, a los pobres y a los marginados, según el estilo y el espíritu de San Juan de Dios. El Santo Padre, Benedicto XVI, considera que el servicio de la caridad es tan importante como el servicio de los Sacramentos y el anuncio del Evangelio e indica que es algo esencial para la vida y la misión de la Iglesia (cfr. DCE 22).

Los valores que apuntalan nuestra misión

Leo en vuestro programa que reflexionaréis sobre los valores de la Orden. Es al vivir y dejarnos guiar por estos valores que mantenemos vivas la misión y el sueño de Juan de Dios en nuestros tiempos. Como sabéis, dichos valores son: la HOSPITALIDAD - la calidad, el respeto, la responsabilidad y la espiritualidad, pero el mayor de todos, la fuente de la que surgen todos los demás es, por supuesto, la HOSPITALIDAD. Este es el valor fundamental o el hito que sostiene y apuntala toda la misión de la Orden.

De la HOSPITALIDAD emanan o se irradian todos los demás valores, es decir, la calidad: que significa que sólo lo mejor es suficientemente bueno para las personas a quienes servimos; el respeto: dado que cada persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, y por tanto vale más que todos los tesoros del mundo juntos (SJdD), esa persona debe ser tratada con el respeto que exige su dignidad; la responsabilidad: todos los que trabajan en el Hospital o en el Centro, y en especial los que tienen la responsabilidad general de la Dirección y Gestión, deben asegurar que prevalezcan los estándares profesionales más altos posibles y que el entorno para el cliente sea seguro, en un clima en el que puedan sanarse la mente, el alma, el cuerpo y el espíritu; la espiritualidad: en un espíritu de ecumenismo, para asegurar que las creencias religiosas de cada persona sean respetadas y que todas reciban el acompañamiento o los servicios religiosos que requieren según sus creencias.

Sed positivos, tened visión de futuro, sentiros seguros de vosotros mismos

Al mirar hacia el futuro, tendréis que trabajar juntos y construir sobre lo que ya se ha logrado. El futuro será muy diferente respecto al pasado y necesitaremos una fe profunda, fe en el Dios de la Hospitalidad, confianza recíproca y amor para avanzar hacia ese futuro con confianza. Considero muy importante mantener una actitud positiva y ver el futuro como “la posibilidad que tenemos de hacer lo que no hemos hecho hasta ahora, o de hacer mejor, si podemos, lo que ya estamos haciendo” .

En conclusión, una vez más, mis queridos hermanos y hermanas en la Hospitalidad, os deseo todas las bendiciones posibles para vuestras vidas personales, comunitarias o familiares. Os acompañaré en la oración, rogando por el éxito de vuestro encuentro a Nuestra Señora, Madre del Buen Consejo y a San Juan de Dios.

Como siempre, unidos en San Juan de Dios.

Hno. Donatus Forkan, O.H.
Superior General




Además:


- Representantes de nuestra Provincia en el Capítulo General
- Jornada de discernimiento y preparación espiritual
- Convocatoria al Capítulo General de la Orden Hospitalaria
- Jornada Mundial del Enfermo 2019
- El papa Francisco dona una incubadora al Hospital de Isla Tiberina