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Mensaje de Adviento

Actualidad Provincial | Hno. Luis Alberto Mojica Paz, OH - Superior Provincial | 27.11.2010

El Adviento es el camino que prepara la gran celebración de la venida del Hijo de Dios a la tierra, haciendo posada entre nosotros como peregrino eterno. Es el momento ideal para retomar las palabras de San Pablo, cuando nos dice: "…daos cuenta del momento en que vivís" (Cfr, Rom. 13,11-14), marcándonos el itinerario de todo el Adviento: velad, estad alerta.

Mensaje de Adviento

Ramos Mejía, 27 de noviembre de 2010

A todos los Hermanos y Colaboradores
de la Provincia en sus propias Sedes.

Estimados en Cristo:

El Adviento es el camino que prepara la gran celebración de la venida del Hijo de Dios a la tierra, haciendo posada entre nosotros como peregrino eterno. Nos acercamos a la Navidad, y si echamos un vistazo -un tanto crítico- a nuestro mundo, podemos constatar sin demasiados esfuerzos, que vivimos rodeados de incertidumbres, temores, desconfianzas, agobiados por la inestabilidad social, amordazados ante la opinión pública por los muchos niños que no pueden llorar al nacer. En este Adviento podemos retomar las palabras de San Pablo, cuando nos dice: “…daos cuenta del momento en que vivís” (Cfr, Rom. 13,11-14), marcándonos el itinerario de todo el Adviento: velad, estad alerta.

Son tres los grandes testigos del Adviento: El profeta Isaías, Juan el Bautista y la Virgen María. Isaías anuncia cómo será el Mesías que vendrá. Sacude la conciencia del pueblo para crear en él actitud de espera. Exige pureza de corazón. Juan el Bautista señala quién es el Mesías, que ya ha venido. Él mismo, es modelo de austeridad y de ardiente espera y María es la figura clave del adviento. En ella culmina la espera de Israel. Es la más fiel acogedora de la Palabra hecha carne. La recibe en su seno y en su corazón. Ella le prestó su vida y su sangre. María es Jesús comenzado. Ella hizo posible la primera navidad y es modelo y cauce para todas las venidas de Dios a los hombres. María, por su fidelidad, es tipo y madre de la Iglesia. En esta ocasión sólo resaltaré la figura de El Bautista.

"Velad". El Señor nos lo pide insistentemente El sabe que fácil nos distraemos y perdemos de vista la meta. Estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del Hombre.

Sabemos que la vida pasa pero no queremos pensar en ello. El cristiano ve la vida como una oportunidad de amar y prepararse para la eternidad con Dios. Esto no significa que desprecie al mundo y sus responsabilidades, sino al contrario. El cristiano sabe que tiene una misión, una vocación, aquí que determinará su vida eterna. Por eso Jesús nos alerta: "velad" quien vela se prepara, pone su atención en lo que vale. Lo que vale es el amor aun en las cosas pequeñas.

Dios quiere venir a nosotros pero no se impone, nos pide que abramos la puerta y preparemos el camino. Una voz en el desierto: Juan el Bautista. Prepara el camino del Señor, el corazón de su predicación es el anuncio de Isaías (Is 40, 3). «Voz del que grita en el desierto: preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas». Cuando un rey visitaba una ciudad, los ciudadanos debían preparar el camino. Se trata de trabajo muy intenso: trabajos enormes de tierra, rellenando lo bajo, bajando lo elevado. Esos reyes por lo general imponían cargas como impuestos. La gente esperaba que si la visita era amena les iría mejor. Pero nosotros preparamos el camino al Rey que viene no a imponer cargas sino a liberarnos y darnos su amor y su vida eterna. Con cuanto amor y gratitud debemos entonces preparar su camino.

El camino que debemos preparar es nuestro corazón. Se trata de algo más difícil que construir carreteras, pues exige abrir el corazón y dejar que Jesús entre y reine. Es entregar plenamente nuestra vida a Él. El corazón está dominado por egoísmo y toda clase de pecados, muchos que aun ni siquiera reconocemos. Todos necesitamos conversión. Poner toda la atención de Dios, hacer el examen de conciencia con rigor, y entrar en disciplina que permita un cambio de vida. Así hizo Juan Bautista en el desierto.

Cuando Juan se hizo famoso y todos iban a el, los Fariseos y Saduceos quisieron ser vistos participando en el rito del Bautismo. Pero Juan los retó fuertemente. El sabe que la falsificación de la religión causa escándalo. Esa es la que se vive sin el sincero deseo de cambiar el corazón a la verdad y el amor. Esa religión se convierte en un obstáculo para los que buscan el camino. Es una advertencia para nosotros para no caer en hacer solo el rito externo y seguir como antes. Es tiempo de trabajo intenso para lograr nuestra propia conversión.

Saludos y buen tiempo de espera y reflexión para cada unos de ustedes.

Hno. Luis Alberto MOJICA PAZ
Superior Provincial





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por Hno. Luis Alberto Mojica Paz, OH - Superior Provincial