Voluntariado en Argentina

VOLUNTARIAS DE LA CASA HOSPITAL SAN JUAN DE DIOS DE RAMOS MEJÍA
CENTRO DE REHABILITACIÓN SAN JUAN DE DIOS DE HURLINGHAM (ARGENTINA)

 

Nuestro Voluntariado nació a la vida organizada y activa el 6 de mayo de 1969, en el Hospital San Juan de Dios, en Ramos Mejía. Como todo lo que está asociado a la vida, nuestro Voluntariado fue evolucionando en sus actividades desde aquellas épocas según los cambios que se operaron en el mismo Hospital, respondiendo a las necesidades que surgían. En un comienzo, se trataba de atender a niños internados por consecuencia de la polio, más tarde fueron los ancianos y luego, los discapacitados motrices.

 

En el año 2000, varios de estos últimos, pasaron a nuevos pabellones construidos en Hurlingham y con ellos, parte del Voluntariado trasladó sus actividades a ese Hogar, donde continúan actualmente.

 

En el Hospital de Ramos Mejía, desde hace algunos meses, se comenzó con una nueva modalidad de presencia propuesta por las autoridades de la Orden Hospitalaria de los Hermanos de San Juan de Dios: el Voluntariado presta un servicio de orientación y contención de pacientes y familiares que llegan, por cierto muy numerosos, para ser atendidos en los diversos sectores del Hospital.

 

Difícil sería sintetizar en pocas líneas tan multifacética presencia: por una parte, lo que se acaba de señalar para Ramos Mejía. Por otra parte, junto a los pacientes del Hogar en Hurlingham, tratar de ser una presencia que cubra de alguna manera el lugar del familiar que no puede estar junto a ellos: ayudar a comer, ordenar un placar, seleccionar la ropa, cortar uñas, teñir cabellos, escuchar, charlar, colaborar en la preparación de festividades y cumpleaños, estimular las potencialidades, etc., etc.... En fin, todo lo que colabore para una mejor calidad de vida. De eso se trata: el Voluntariado es amor a la vida. Por eso la valoriza y la comparte con el paciente.

Esto requiere un trabajo responsable en equipo, integrando los carismas propios de cada Voluntario, actualizando siempre su formación para esta tarea, con una mente abierta y disponible, capaz de comprender y transmitir los valores que San Juan de
Dios confió a sus Hermanos y a cuantos quieran compartirlos junto a los enfermos y necesitados.